Personalidades de un adolescente

Desde los primeros años de la infancia hasta su etapa final, nuestra personalidad y temperamento se consolidan a medida que adoptamos una forma de pensar, actuar y sentir más consistente. La estabilidad de la personalidad se refuerza de nuevo a partir de la fase final de la adolescencia hacia la edad adulta.
El tema de mayor importancia en la personalidad adolescente es el de desarrollo de yo de la identidad personal.
El “yo y la identidad personal” es un núcleo que rige otros comportamientos y que está presente en la conciencia del propio sujeto en forma de representaciones acerca de sí mismo, proyectos y expectativas en el futuro, coordinación de las propias experiencias y presentación de sí ante los demás, el desarrollo del yo y de la identidad personal se vincula con la propia historia del adolescente.

ALTERACIONES COMPORTAMENTALES Y CONDUCTA ASOCIAL.

Podemos ordenarlo en tres categorías:

Agresividad: comportamientos agresivos tanto verbales como físicos, asociados a una carencia de relaciones interpersonales. Características: desestructuración, irritabilidad, desafío a la autoridad, irresponsabilidad, llamar la atención.
Inmadurez: suele manifestarse con conductas que corresponden a un desarrollo normal de niños de edades tempranas. Características: escasa capacidad de concentración, pasividad, preferencia por compañeros más pequeño.
Retraimiento: características: desolación, miedo, ansiedad, hipersensibilidad, incapacidad para integrase en el grupo.

ESTUDIOS ACERCA DE LA PERSONALIDAD DE LOS ADOLESCENTES

En Holanda se realizó un estudio con miles de adolescentes: durante la investigación, que comenzó en 2005, se les sometió desde los 12 años de edad a tests de personalidad anuales, por un periodo de seis o siete años.
El resultado parece reforzar los estereotipos sobre los adolescentes: habitaciones destartaladas y cambios de humor. Pero, felizmente, ese retroceso en la personalidad es de corta duración y los datos holandeses muestran que las características positivas previas de los jóvenes reaparecieron al final de la adolescencia.
Un estudio alemán demostró los cambios de la personalidad de niños de 11 años y de adolescentes de 14 años.
Se revelaron algunas diferencias: los adolescentes notaron, por ejemplo, una reducción en el grado de amabilidad. Además, los jóvenes se sentían cada vez más extrovertidos.
Hay investigaciones que señalan consecuencias beneficiosas de los cambios de personalidad de los adolescentes.
Un estudio suizo de 2013 muestra, por ejemplo, que el proceso de afirmación de la identidad de los jóvenes, como percibir que pueden actuar de forma auténtica, tener el control de la propia vida y saber lo que se espera de ellos, a la larga está asociado con el desarrollo positivo de la personalidad, incluyendo una mayor estabilidad emocional y meticulosidad.

Si todo ha evolucionado favorablemente, a fines de la adolescencia el individuo estará en buena situación para enfrentar las tareas de la adultez joven. Si no es así, puede presentar problemas en las etapas posteriores del desarrollo.

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